Practicar: Proceso indispensable para hablar bien en público

“La práctica hace al maestro”, dice el viejo refrán que aprendí de mi padre hace ya muchos años. La práctica constante y concienzuda es uno de los pilares de la excelencia, de la auto realización, del éxito. Es la manera más efectiva de interiorizar el conocimiento y ponerlo en uso de manera eficiente. Según Malcolm Gladwell en su libro Outliers, alcanzar la excelencia en la realización de cualquier tarea compleja requiere de un mínimo crítico de práctica. Va más allá diciendo que el número mágico de horas requeridas practicando para poder alcanzar la verdadera pericia es (la friolera) de ¡10.000!

De adolescente me caracterizó la falta de constancia en mis aficiones. Esto significó, por muchos años, no destacar en ningún tipo de materia. Salvo en el caso de los estudios, nunca dediqué un número importante de horas a nada y, por ello, mi excelencia brillaba, más bien, por su ausencia. Hasta que descubrí mi verdadera pasión: hablar en público.

Desde el primer momento, me embarqué en un proceso de investigación y práctica (casi) a tiempo completo que me ha permitido vivir en primera persona el significado de la curva de aprendizaje y la satisfacción que otorga el ir avanzando sobre ésta. Me he dado cuenta de que la curiosidad, el deseo de superación y la práctica constante son fundamentales para lograr llegar a ser bueno en ésta y cualquier otra área.

Stage time, stage time, stage time es la frase (figura retórica epizeuxis) con la que Darren LaCroix, Campeón Mundial de Oratoria de 2001, explica la importancia de la constancia en la práctica. Dedicar horas y horas al escenario no sólo le mereció el galardón más importante en oratoria en todo el mundo. Le supuso lanzar su carrera de manera exitosa como comediante, orador profesional y trainer en habilidades de comunicación y liderazgo. Y como dijo una vez Aristóteles: “Somos lo que hacemos de forma repetida; luego la excelencia no es un acto, sino un hábito”.

Lamentablemente, vivimos en la sociedad del fast food, en la que queremos todo ahora y carecemos de paciencia para esperar a obtener resultados. Pierde diez kilos en cuatro semanas; hazte millonario antes de los 30; aprende a hablar inglés con mil palabras; son algunos de los mantras de tantos “gurús de la nueva era” a los que hacemos caso más por pereza que por convicción. No tenemos tiempo que perder y, por ello, queremos respuestas inmediatas. Pero la verdadera maestría no se consigue así.

A hablar en público sólo se aprende hablando en público. En otras palabras, para lograr sobresalir en este mundillo (y en todos los demás), es necesario practicar. Practicar mucho. Dejarse la piel, el sudor y las lágrimas. Porque practicar supone dos grandes ventajas:

  1. Hacerlo bien una vez: Practicar nuestro discurso nos hace capaces de transmitir autoridad, autoconfianza y naturalidad al presentarlo. Ensayar e interiorizar la estructura y las ideas a exponer nos permite presentar con fluidez y sin titubear, prestando mayor atención a los demás y menor a nuestro “diablillo” interior.
  2. Hacerlo bien cada vez: Practicar y presentar con frecuencia nos da “rodaje” y experiencia ante el público, permitiéndonos entender mejor nuestro propio estilo y la propia dinámica de la puesta en escena. De ahí la frase que dice que “el diablo sabe más por viejo que por diablo”.

En ambos casos, podremos comprobar que la práctica es uno de los antídotos ante el miedo escénico que no es más que miedo a hacer el ridículo. Cuando dominamos el tema en cuestión y cuando nos hemos curtido en situaciones comunicativas diversas, comprendemos que todo es menos difícil de lo que parece y, en consecuencia, nos relajamos.

Cada materia tiene sus propias particularidades y métodos para practicar, y hacer presentaciones no es una excepción. De hecho, hay muchas formas posibles de hacerlo. A mí me funciona lo siguiente:

  • Espacio: Es necesario un espacio en el cual poder estar solos, tranquilos, sin interrupciones. De otro modo, no hay manera de concentrarse.
  • Tiempo: Hay que tener muchísimas tablas para presentar de forma “improvisada”. Pero, como la mayoría no tenemos tantas tablas, debemos prever suficiente tiempo para ensayar, editar e interiorizar. ¿Cuánto es suficiente? Dependerá de la persona y de la complejidad de la presentación. En mi caso, un discurso de diez minutos requiere de, al menos, tres horas divididas en varias sesiones. Una presentación de hora y media necesitará de, mínimo, diez horas de mi tiempo.
  • Apoyo: Igual que los actores tienen el ensayo general con la indumentaria y la escenografía del estreno, es necesario practicar con el material a utilizar para familiarizarse con la secuencia de las diapositivas y la transición entre una y otra.
  • Resumen: Más allá de que se recomiende o no memorizar un guión, es importante interiorizar la estructura del discurso. Conviene resumir las distintas secciones en sus ideas principales y a cada idea asignarle una palabra clave. Memorizar la secuencia de dichas palabras clave supondrá una guía valiosa a la hora de presentar sin usar notas.
  • Repetición secuencial: Para familiarizarse con el contenido no basta con repasar mentalmente las palabras a decir. En el libro “Técnicas para hablar en público utilizando las estrategias de los actores”, Deb Gottesman y Buzz Mauro recomiendan ensayar en voz alta la primera sección. Una vez cómodos con ésta, ensayar la primera y la segunda. Una vez cómodos con las dos primeras, ensayar la primera, la segunda y la tercera. Y así sucesivamente. A mí me funciona.
  • Parafrasear: Otra manera de hacerse con el contenido es, partiendo de las frases clave y del recuerdo de lo que se ha escrito, intentar pronunciarlo con nuestras propias palabras. Hacer este ejercicio y luego reforzarlo ayudándose de las notas, permite interiorizar el mensaje de tal modo que se hace difícil olvidarlo.
  • ¿Espejo o público?: Practicar frente a un espejo permite que nos veamos gesticular durante el ensayo. Si bien este método nos ayuda a descubrir lo que transmitimos físicamente, es de alcance limitado porque se centra exclusivamente en el presentador. Es útil hacer un ejercicio de visualización en el que, mientras ensayamos, nos imaginamos al público frente a nosotros. Se trata de un “juego de roles” que acerca el ensayo a la realidad.
  • Retroalimentación: Claro, si el público del ensayo es real, mejor que mejor ya que éste puede evaluar nuestro desempeño y sus recomendaciones nos ayudarán a enriquecer nuestra presentación.
  • Toastmasters: La mejor plataforma para practicar nuestros discursos es Toastmasters. Si te interesa saber por qué, entra a www.toastmasters.org y encuentra tu club más cercano.

Llegar a las 10.000 horas de práctica implica muchos años de esfuerzo. No obstante, no hay que llegar a ese número para comenzar a notar un progreso. Al fin y al cabo, no hace falta que seamos verdaderos maestros para lograr destacar en ninguna materia. O como dice el Expert Enough Manifesto“No se trata de ser el mayor experto del mundo. Se trata de ser lo suficientemente experto como para alcanzar nuestras metas”. Lo que sí está claro es que, para hacer las cosas bien, debemos practicarlas tantas veces como nuestra capacidad lo requiera. Y si queremos lograr comunicar eficientemente cualquier mensaje, mejor pecar de minucioso y precavido, que de confiado y holgazán.

Fotos: Erik Pronske y Woodleywonderworks

 

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6 Comentarios

  1. Juan:

    Muy bueno

  2. Usted ha expresado en este post una gran verdad A HABLAR EN PUBLICO SOLO SE APRENDE HABLANDO EN PUBLICO. Si mis amigos no hay otro camino. Existen miles de herramientas disponibles todas destinadas a que podamos mejorar pero si no nos lanzamos de cabeza, de nada sirven los estudios y la investigación. Eso lo aprendi de la forma difícil. Les cuento que nunca se me dio bien el hablar en publico pero a raíz de una importante presentación empeze a investigar y buscar soluciones termine pues en curso llamado “comunicarse sin trabas” que encontré en la sección de educación de web llamada Esthalon, el mismo era bastante brillante y me ofreció los consejos y la seguridad que necesitaba para dar el paso.

  3. José Alberto Viana:

    Excelente exposición de tu experiencia personal combinada a referencias a textos adicionales. Daré difusión en las redes sociales a tan interesante artículo.

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